¿Fue realmente dueña España de su Transición o hubo injerencias de Estados Unidos?

Ni el Rey ni Suárez fueron los motores de la transición en España.

Sólo fueron piezas importantes de un plan muy bien diseñado y concebido en la CIA, por orden de Nixon. Sigue leyendo

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TEN CUIDADO DE LO QUE PIENSAS PORQUE AFECTA A TODO EL MUNDO (LA RESONANCIA MÓRFICA DE SHELDRAKE)

Durante toda la vida, las diferentes culturas han coincidido en el hecho de que existen patrones de comportamiento que gobiernan la vida y el universo, y que existe una energía vital que lo inunda todo, llamada Chi, Qi, Prana… y que contiene INFINITAMENTE más información que la que ahora sabemos que esta en todo nuestro material genético, y que a diferencia del espectro electromagnético, existe y se propaga en todo el universo al instante, sin interferencia, y que reside en nuestra conciencia, en un campo ampliado al cerebro que podemos llamar alma. Sigue leyendo

#GEOINGENIERIA ¿Por qué están fumigando el mundo?

 

 

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¿Por qué no se está informando a la población acerca de la manipulación climática, técnicamente llamada Geoingeniería? ¿Por qué no se habla de estos temas en los medios de comunicación? ¿Por qué ningún partido político lo menciona ni lo incluye en su programa electoral? ¿Está el supuesto “calentamiento global” provocado por el CO2 o es que el clima “se ha vuelto loco” a consecuencia de las armas climáticas? No deberíamos votar a ningún partido que no incluya en su programa investigar la geoingeniería y se oponga rotundamente a los programas de manipulación climática que están amenazando la supervivencia del planeta y sobre los cuales planea un aparente “pacto de silencio” a pesar de las obvias y constantes evidencias que surcan nuestros cielos.
Este reportaje cuenta con la presencia de Josefina Fraile, presidenta de la asociación Terra SOS-tenible, y de diversos agricultores de la zona de La Guareña, provincia de Zamora, España. Marcos Alonso, agricultor; Florencio Rodríguez, gerente de la cooperativa agrícola “Los Zamoranos” de Fuentesaúco; Luis Fernando García, agricultor y vocal del CAECYL (Consejo de agricultura ecológica de Castilla y León).

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EL ENVENENAMIENTO DE LA HUMANIDAD Y LA TIERRA POR ALUMINIO MEDIANTE GEOINGENIERÍA CLANDESTINA.


Por el Geofisico J. Marvin Herndon.

En un artículo científico en Current Science (Academia India de Ciencias), en San Diego (EEUU) el geofisico, J. Marvin Herndon revela:

“A nivel mundial, durante la última década o más, con un aumento constante de intensidad, nuestro planeta está siendo expuesto deliberada y clandestinamente a una contaminación por aluminio … Pero no ha habido una admisión pública, no hay investigaciones académicas, y no se esta informando sobre la naturaleza de las sustancias tóxicas que se dispersan en el aire”.

“Las operaciones con aerosoles rociados en la atmósfera inferior (troposfera), que se mezclan con el aire que respiramos, han aumentando en frecuencia desde noviembre de 2014, la pulverización con aviones cisterna se ha convertido en un hecho cotidiano cercano que vuelve cielos azules en blanquecinos y cubiertos de nubes artificiales.”

“Es preocupante que el alcalde y el jefe de la Policía de San Diego no emitieran ninguna advertencia de salud pública, ni siquiera a la parte mas vulnerable de la sociedad como niños, mujeres embarazadas, ancianos o personas con sistemas inmunes comprometidos o con problemas respiratorios”.

“Las enfermedades neurológicas experimentaron perfiles explosivos de crecimiento, incluyendo Autismo, Alzheimer, Parkinson, ADHD, y otros, así como la destrucción del colector de la vida vegetal y animal. Los aerosoles esparcidos en geoingeniería -me postulo- son la causa “.

“Después que el presidente estadounidense, Barack Hussein Obama prestara juramento para un segundo mandato en el cargo, las actividades de geoingeniería se intensificaron considerablemente, llegando a ser un hecho casi diario en muchas partes de América … las actividades de geoingeniería son la principal causa de enfermedades neurológicas relacionadas con el aluminio, habrá un fuerte repunte en sus apariciones… la prueba, aunque la prueba horrible, de crímenes contra la humanidad y de un biocidio de una magnitud y gravedad nunca antes experimentado de la Tierra”.

 

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Nombre original del documental: ¿Por qué están fumigando el mundo?

Enlaces de información recomendados:

Poseyendo el clima en 2025 traducido en Español

PATENTE DE GENERACIÓN E INHIBICIÓN DE ESTELAShttp://es.scribd.com/doc/99100580/PAT…
http://es.scribd.com/doc/99100622/Pat…

Patente de Welsbach (1991) La siembra estratosferica welsbach para la reducción del “calentamiento global” La patente describe la propagación de un gas de diferentes metales para que se reduzca la exposición al sol y para que reduzca la temperatura del planeta..http://www.google.com/patents/US5003186

Uña de Quintana, Zamora, el primer ayuntamiento del mundo en rechazar la geoingeniería y en firmar la petición al Parlamento Europeo! – Al igual que las Juntas Agrarias Locales de Castrillo y Fuentesauco –http://guardacielos.org/default.asp?S=34

Patentes modificacion climatica, Poseyendo el clima en 2025 traducido en Español y más…http://guardacielos.org/default.asp?S=15

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No dejéis de buscar más información y compartirlo con vuestros familiares y amigos ! Paz

¿Escapó Hitler de Berlín?

Berlín, abril de 1945. En las calles de Berlín se libra una encarnizada batalla. Hitler (Bruno Ganz) y sus fieles se han atrincherado en un búnker. Entre ellos se encuentra Traudl Junge (Alexandra Maria Lara), la secretaria personal del Führer. En el exterior, la situación se recrudece. A pesar de que Berlín ya no puede resistir más, Hitler se niega a abandonar la ciudad y, acompañado de Eva Braun (Juliane Köhler), prepara su despedida.

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Ray Nelson – Eight o’Clock in the Morning (en español)

Al final del espectáculo, el hipnotizador les dijo a los hipnotizados: “Despertad”.
Algo extraordinario sucedió.
Uno de los hipnotizados despertó del todo. Esto nunca había sucedido antes. Su nombre era George Nada y parpadeó entre el mar de caras en el teatro, al principio sin ser consciente de nada fuera de lo habitual. Entonces observó, moteadas aquí y allá en la multitud, las caras no humanas, las caras de los fascinadores. Habían estado allí todo el tiempo, claro, pero sólo George estaba realmente despierto, así sólo George les reconoció por lo que eran. Lo entendió todo en un instante, incluyendo el hecho de que si él iba a dar alguna señal al exterior, los fascinadores inmediatamente le ordenarían regresar a su estado anterior, y él obedecería.
Dejó el teatro, saliendo afuera, a la noche de neón, evitando cuidadosamente cualquier indicación de que veía la carne verde y reptiliana o los múltiples ojos amarillos de los dominadores de la Tierra(1). Uno de ellos le preguntó: “¿Tienes fuego, socio?”. George le dió fuego, y luego siguió su camino.
De vez en cuando, a lo largo de la calle George veía los carteles colgantes con fotografías de los múltiples ojos de los fascinadores y varias órdenes impresas bajo ellos, tales como, “trabaja ocho horas, juega ocho horas, duerme ocho horas” y“cásate y reprodúcete”. Un TV en la ventana de una tienda captó el ojo de George, pero él miraba aparte, a la señal de la hora. Cuando no miraba al fascinador en la pantalla, podía resistir la orden, “sigue sintonizado esta emisora”.
George vivía solo en una pequeña pensión, y tan pronto como llegó a casa, lo primero que hizo fue desenchufar el TV. Aunque podía oír en otras habitaciones los TV de sus vecinos. La mayoría del tiempo las voces eran humanas, pero de vez en cuando oía los arrogantes graznidos extraños como de pájaro, de los extraterrestres. “Obedece al gobierno”, decía un graznido. “Somos el gobierno”, decía otro. “Somos tus amigos, tu harías cualquier cosa por un amigo, ¿no?”.
“¡Obedece!” “¡Trabaja!”
Repentinamente sonó el teléfono.
George cogió el teléfono. Era uno de los fascinadores.
“Hola”, graznó. “Soy su control, el Jefe de policía Robinson. Usted es un hombre viejo, George Nada. Mañana por la mañana a las ocho en punto, su corazón se parará. Por favor repita”. – “Soy un hombre viejo”, dijo George. “Mañana por la mañana a las ocho en punto, mi corazón se parará”.
El control colgó.
“No, no lo hará”, murmuró George. Se preguntó porqué le querían muerto. ¿Sospechaban que estaba despierto?. Probablemente. Alguien podría haberlo notado, haber observado que no respondía de la misma manera que los demás. Si George estaba vivo un minuto después de las ocho del día de mañana por la mañana, entonces ellos lo sabrían seguro.
“Es absurdo esperar aquí el fin”, pensó.
Salió fuera de nuevo. Los carteles, la TV, las ocasionales órdenes de los extraterrestres que aparecían no parecían tener una fuerza absoluta sobre él, aunque todavía se sentía fuertemente tentado a obedecer, a ver las cosas de la manera que su amo quería que las viera. Pasó un callejón y se paró. Uno de los extraterrestres estaba solo allí, apoyado en la pared. George caminó hacia él.
“Sigue tu camino”, gruñó la cosa, enfocando sus letales ojos en George.
George sintió vacilar su autodominio. Por un momento, la cabeza reptiliana se disolvió dentro de la cara de un amable viejo borracho. Por supuesto, el borracho era amable. George cogió un ladrillo y lo estrelló contra la cabeza del viejo borracho con toda su fuerza. Por un momento, la imagen se emborronó, luego la sangre azul-verdosa salió de la cara y el lagarto cayó, encogiéndose y retorciéndose. Un momento después estaba muerto.
George arrastró el cuerpo dentro de las sombras y lo tanteó. Había una pequeña radio en su bolsillo y un cuchillo curiosamente tallado y un tenedor en otro. La pequeña radio decía algo en un idioma incomprensible. George la puso al lado del cuerpo, pero se quedó con los utensilios de comer.
“Posiblemente no pueda escapar”, pensó George. “¿Por qué combatirlos?”
Pero quizá él podía. ¿Qué si él podía despertar a otros? Podría valer la pena intentarlo. Caminó doce manzanas hacia el apartamento de su novia, Lil, y llamó a la puerta. Ella salió a la puerta en albornoz.
“Quiero que despiertes”, dijo él. – “Estoy despierta”, dijo ella. “Venga entra”.
Él entró. El TV estaba funcionando. Él lo apagó.
“No”, dijo él. “Quiero que despiertes de verdad”. Ella le miró sin entender, así que él chasqueó los dedos y gritó, “¡Despierta!. ¡Los amos te ordenan que despiertes!”“¿Estás majareta, George?” preguntó ella suspicazmente. “Estás comportándote realmente raro”. Él la abofeteó. “¡Lárgate!” gritó ella, “¿Qué demonios pretendes?”.“Nada”, dijo George, vencido. “Solamente estaba bromeando”. – “¡Abofetearme no fue bromear!” gritó ella.
Alguien llamó a la puerta. George la abrió. Era uno de los extraterrestres.
“¿No pueden bajar el ruido al de un grito débil?”, dijo.
Los ojos y la carne reptiliana se desvanecieron un poco y George vió la vacilante imagen de un hombre gordo de edad media en mangas de camisa. Todavía era un hombre cuando George le cortó el cuello con su cuchillo de cocina, pero era un extraterrestre antes de caer al suelo. Le arrastró dentro del apartamento y cerró la puerta de una patada.
“¿Qué ves allí?” le preguntó a Lil, señalando a la cosa-serpiente de muchos ojos en el suelo. – “Señor…Señor Coney”, susurró ella, con los ojos muy abiertos por el horror. “Tú… le has matado, como si no tuviera importancia en absoluto”. – “No grites”, avisó George, avanzando hacia ella. – “No lo haré George. Juro que no lo haré, sólo por favor, por el amor de Dios, suelta ese cuchillo”. Ella retrocedió hasta que sus hombros presionaron la pared.
George vió que era inútil.
“Voy a atarte”, dijo George. “Primero dime en qué habitación vivía el señor Coney”. – “La primera puerta a tu izquierda según vas hacia las escaleras”, dijo ella.“Georgie… Georgie. No me tortures. Si vas a matarme, hazlo limpiamente. Por favor, Georgie, por favor”.
La ató con las sábanas de la cama y la amordazó, luego buscó el cuerpo del fascinador. Allí había otra de las pequeñas radios que hablaban un idioma extranjero, otro conjunto de utensilios de comer, y nada más.
George fue a la puerta de al lado. Cuando llamó, una de las cosas-serpiente respondió:
“¿Quién es?”. – “Amigo del Señor Coney. Quiero verle”, dijo George. – “Salió durante un segundo, pero regresará”. La puerta se abrió con un crujido, y cuatro ojos amarillos se asomaron. “¿Quiere entrar y esperar?”“Vale” , dijo George, no mirando a los ojos. – “¿Estás solo aquí?” preguntó él mientras ese ser cerraba la puerta, dándole la espalda a George. – “Sí, ¿por qué?”
Él le cortó la garganta desde atrás, luego buscó por el apartamento. Encontró huesos y calaveras humanas, una mano medio comida. Encontró depósitos con unas enormes y gordas babosas flotando en ellos.
“Las crías”, pensó, y las mató a todas.
Había armas también, de un tipo que nunca había visto antes. Descargó una accidentalmente, pero afortunadamente no hacía ruído. Parecía disparar pequeños dardos envenenados. Se guardó en el bolsillo el arma y tantas cajas de dardos como pudo y volvió a la casa de Lil. Cuando ella le vió, se retorció de terror.
“Relájate, cariño” dijo él, abriendo su bolso. “Sólo quiero tomarte prestadas las llaves de tu coche”.
Cogió las llaves y bajó por las escaleras a la calle. Su coche estaba todavía aparcado en la misma área general en la que ella siempre lo aparcaba. Lo reconoció por la abolladura en el guardabarros de la derecha. Entró, arrancó, y comenzó a conducir sin rumbo fijo. Condujo durante horas, pensando desesperadamente buscando alguna salida. Encendió la radio del coche para ver si podía encontrar algo de música, pero no había nada excepto noticias y eran todas sobre él, George Nada, el maníaco homicida. El locutor era uno de los amos, pero sonaba un poco atemorizado. ¿Por qué debería estarlo? ¿Qué podía un hombre hacer?.
George no estaba sorprendido cuando vió el control en la carretera, y paró en una calle lateral antes de llegar. Ningún viajecito a la trena para ti, Georgie tío, se dijo a sí mismo.
Ellos habían descubierto lo que había hecho en la casa de Lil, así que estarían probablemente buscando el coche de Lil. Lo aparcó en un callejón y tomó el metro. No había extraterrestres en el metro, por algún motivo. Quizá tenían demasiada clase para tales cosas, o quizá era sólo porque era tan tarde de noche.
Cuando finalmente uno montó, George salió. Salió a la calle y fue a un bar. Uno de los fascinadores estaba en la TV, diciendo una y otra vez, “somos vuestros amigos. Somos vuestros amigos. Somos vuestros amigos”. El estúpido lagarto sonaba atemorizado. ¿Por qué?. ¿Qué podía un hombre hacer contra todos ellos?.
George pidió una cerveza, entonces repentinamente le impactó la idea de que el fascinador en el TV no parecía tener ya ninguna fuerza sobre él. Lo miró de nuevo y pensó, “tiene que creer que puede dominarme para hacerlo. La más ligera señal de miedo de su parte y la fuerza de hipnotizarme se ha perdido”. Ellos mostraron la foto de George en la pantalla del TV y George se retiró a la cabina telefónica. Llamó a su control, el jefe de policía.
“Hola, ¿Robinson?” preguntó él. – “Al habla”. – “Soy George Nada. He descubierto cómo despertar a la gente”. – “¿Qué? George, no cuelgue. ¿Dónde está?” Robinson sonaba casi histérico.
Colgó, pagó y dejó el bar. Probablemente rastrearían su llamada. Cogió otro metro y fue al centro de la ciudad. Estaba amaneciendo cuando entró en el edificio más grande de los estudios de TV de la ciudad. Consultó al portero del edificio y luego subió en el ascensor. El policía delante del estudio le reconoció. “¡Eh, usted es Nada!” masculló.
A George no le gustó dispararle con el arma de dardos envenenados, pero tenía que hacerlo. Tuvo que matar a varios más antes de entrar en el estudio, incluyendo todos los técnicos que había. Había un montón de sirenas de la policía fuera, gritos excitados, y pasos que corrían por las escaleras. El extraterrestre estaba sentado delante de la cámara de TV diciendo: “Somos vuestros amigos. Somos vuestros amigos”, y no vió a George entrar. Cuando George le disparó con el arma de agujas, él simplemente se paró a mitad de frase y se quedó sentado allí, muerto. George se quedó cerca de él y dijo, imitando el graznido del extraterrestre, “¡Despertad. Despertad. Miradnos como lo que somos y matadnos!”.
Fue la voz de George la que la ciudad oyó esa mañana, pero fue la imagen del fascinador, y la ciudad despertó por primera vez y la guerra comenzó. George no vivió para ver la victoria que finalmente llegó. Murió de un ataque al corazón exactamente a las ocho en punto.